
La huerta que rodea Sant Joan fue durante siglos la despensa de toda la comarca, regada por acequias y salpicada de casas de labor. Cuando las familias acomodadas de Alicante empezaron a veranear aquí, muchas de esas construcciones se ampliaron con torre, porche y jardín, y quedó ese paisaje mixto de finca de recreo y explotación agrícola que todavía se reconoce entre los caminos.
Vaciar una de estas propiedades poco tiene que ver con vaciar un piso. Hay planta baja con estancias grandes de techo alto, planta superior o torre, sótano fresco donde se guardaba la conserva, cuarto de aperos, cochera y a veces un pozo o una balsa con caseta. El contenido abarca lo doméstico y lo agrícola a la vez, y ambos mundos se han ido mezclando durante generaciones.
Encargos de inquilinos, herederos y compradores
El encargo llega casi siempre con un cambio de propiedad detrás. Fincas que se reparten entre herederos, que se venden a alguien decidido a rehabilitarlas o que pasan a manos de un promotor. También hay propietarios que conservan la casa pero quieren recuperar el sótano y los anexos, saturados después de décadas de guardar sin tirar.
Es un trabajo que exige criterio, porque en estas propiedades aparecen piezas con valor real: tinajas, prensas pequeñas, herramienta de forja, muebles de época, azulejería suelta. Se identifican durante la visita y se pone precio a lo recuperable antes de firmar nada, de forma que el propietario sepa qué le resta del total y qué prefiere conservar.
Casas, pisos y fincas que vaciamos en la Huerta de Alicante
El primer dato que anotamos en una finca es el camino. Anchura, firme, giros y si hay sitio para maniobrar junto a la casa, porque de eso depende si entra un camión grande o si conviene trabajar con vehículo mediano y hacer más viajes. Es la variable que más mueve el presupuesto en el campo, y se comprueba llegando por la misma ruta que hará el equipo el día del trabajo.
Después vienen los niveles. El sótano suele tener escalera de peldaño alto y poca luz; la torre, un tramo estrecho hasta el mirador; el cuarto de aperos, umbral elevado y suelo irregular. Cada uno de esos recorridos se mide por separado y se traduce en horas, igual que se cuentan los metros entre la puerta principal y el punto donde espera el vehículo.
Casas de labor
Vivienda de campo con estancias de techo alto, sótano y dependencias de trabajo.
Fincas de recreo con torre
Propiedades de veraneo con planta alta mirador, porche y jardín perimetral.
Cuartos de aperos y cocheras
Anexos donde se guarda herramienta, motores, riego y material de campo.
Caminos y accesos rurales
Vías estrechas con giros justos, donde el tamaño del vehículo se decide antes.
Separación en origen de muebles y enseres
En una finca la jornada se planifica por zonas y no por plantas. Se despeja primero el exterior y los anexos, que liberan el patio como área de trabajo; después el sótano, mientras el equipo está fresco, porque es lo que más castiga; y por último la vivienda y la torre, que se bajan con más soltura al tener ya el recorrido despejado.
Estas propiedades suelen pedir dos o tres jornadas seguidas, y así consta en el presupuesto desde el principio. Se cierra barriendo la casa y los anexos, dejando el patio recogido, entregando en cajas lo que la familia quiso conservar y haciendo el reportaje de todo el conjunto antes de devolver las llaves y el mando de la cancela.
Visita de medición
Recorremos la vivienda estancia por estancia con los armarios abiertos, subimos a la cámara, entramos en el trastero y en el cuarto de aperos, contamos volumen y tipo de contenido, y salimos a la acera a ver dónde puede esperar el camión. Media hora que sostiene toda la cifra posterior.
Importe y día por escrito
Recibes un documento con las horas de equipo, los viajes, las fracciones destinadas a planta de tratamiento y el total, y en la misma hoja el día de entrada y las jornadas previstas. Lo lees con calma y lo consultas con quien quieras.
Jornada con fecha reservada
Llegamos a la hora acordada, protegemos portal, ascensor, pasamanos y peldaños, y bajamos separando desde el primer viaje el mueble, el metal, el textil y los aparatos eléctricos.
Vivienda barrida y llaves de vuelta
Al terminar barremos toda la casa, hacemos fotos del antes y el después y devolvemos las llaves. Queda lista para la notaría, para el inquilino nuevo o para la reforma.
Retirada de muebles, aperos y trastos de cambra
De una casa de huerta salen dos inventarios paralelos. El doméstico —camas de hierro, armarios de luna, mesas de madera maciza, loza, ropa de casa— y el agrícola, con azadas, capazos, cribas, mangueras, motores de riego, alambre, sacos y bidones. Buena parte del primero interesa a compradores de segunda mano, y buena parte del segundo se aprovecha como metal con cotización propia.
La clasificación se hace en el patio o en la era, que es donde sobra espacio para hacerlo bien. Madera, hierro, aluminio, plástico y textil salen ya separados. Los aceites de motor, los fitosanitarios caducados y cualquier placa de fibrocemento de un cobertizo se apartan en su recipiente, se presupuestan como partida propia y se entregan al gestor acreditado que corresponde a cada uno.
Importe según portal, calle y horario de carga
En el campo la sorpresa es más probable que en un piso, y por eso el compromiso se explica antes: lo que aparezca detrás de una puerta que la medición no llegó a abrir se enseña con foto, se valora en euros y en horas, y decide el propietario. El plazo se cierra con el mismo papel que cierra la cifra.
Dinos por qué camino se llega a la finca, cuántos niveles tiene y si hay sótano, torre o cuarto de aperos, y vamos a verla en persona. Salimos con el total y las jornadas contadas. Consulta el alcance del trabajo o revisa las preguntas más habituales.
Preguntas frecuentes en la Huerta de Alicante
¿Qué es exactamente un vaciado de piso?
Es el trabajo que deja una vivienda entregable: sin nada dentro, barrida y con las llaves de vuelta. Se diferencia de una mudanza en el destino de las cosas.
En una mudanza todo lo que sale sigue siendo tuyo y viaja a otra casa; en un vaciado cada bulto toma un camino distinto, y de ese reparto sale buena parte de la cuenta.
Lo que conserva uso se aparta para reventa o para entidades de reutilización, la ropa en condiciones entra en circuito textil, el metal, la madera y los aparatos eléctricos se clasifican dentro de la propia casa, y solo lo que agotó sus salidas llega a planta de tratamiento, con su justificante.
En Sant Joan el encargo casi nunca acaba en el salón: entran también el trastero, la cámara, la galería y el cuarto de aperos de las fincas de huerta, que es donde suele estar la mitad del volumen.
Termina con el barrido, las fotos del antes y el después y la vivienda lista para el nuevo inquilino, para el comprador o para la reforma.
¿Cómo puedo pedir que el Ayuntamiento recoja los muebles?
Los ayuntamientos de la comarca mantienen un servicio de recogida de enseres y un ecoparque municipal donde el vecino puede dejar voluminosos, normalmente pidiendo cita o dejando el mueble en el punto indicado la víspera del día asignado. Es una vía perfectamente válida cuando se trata de dos o tres piezas sueltas y hay quien las baje a la calle.
La diferencia con un vaciado aparece con el volumen: una vivienda completa son varias toneladas repartidas en decenas de bultos, y ahí lo que se contrata es el equipo que lo baja, el camión que lo mueve y la separación por materiales con justificante de cada fracción.
Los calendarios, las condiciones y la cita del ecoparque se consultan en la web del ayuntamiento correspondiente.
¿Tu vivienda está en la Huerta de Alicante? Medimos y firmamos importe y día
690 220 944